Panorámica de la Comunidad Cuatro Palos en donde se creó una cafetería como parte del proyecto ecoturístico de Sierra Gorda
Vista panorámica de la Biósfera de la Sierra Gorda
Martha, mejor conocida como Paty Ruiz Corso, promotora del Grupo Ecológico Sierra Gorda, hoy Directora de la Reserva de la Biósfera de Sierra Gorda en Querétaro
Roberto Pedraza Ruiz, hijo mayor de la familia Pedraza Ruiz
Mario Pedraza Ruiz, hijo menor de la familia.
Patricia Vega V.
Querétaro.- Al conocer parte de los proyectos de recuperación de la Biósfera de la Sierra Gorda en Querétaro, como mexiquense, me surgió la pregunta: ¿por qué el Parque Nacional Nevado de Toluca aún no cuenta con acciones sustentables prósperas, después de 73 años de haber sido decretado como área protegida?
Tanto la Sierra Gorda como el Nevado, pertenecen en su mayoría a ejidatarios y particulares, principal dificultad para intentar establecer proyectos de conservación y sustentabilidad, desde los gobiernos.
Sin embargo, el plan de la sierra queretana, nos remite a pensar que en el Parque Nacional Nevado también se han hecho intentos ecoturísticos.
El Xinantécatl, la cuarta montaña más alta de México, ha experimentado diversos trabajos de reforestación e incluso existen cabañas y comercio de alimentos con los que se benefician algunas familias de las comunidades que habitan en las faldas del volcán.
En pro del Nevado han trabajado organizaciones civiles, gobiernos, instituciones académicas y empresas, pero no ha sido suficiente. Continúa la tala de árboles, la erosión, la disminución de flora y fauna, la contaminación de lagunas, la disminución de cuerpos de agua y la reducción de días con nieve: estos son sus principales problemas.
Llama la atención entonces que en la Biósfera de Sierra Gorda en Querétaro, únicamente el Grupo Ecológico Sierra Gorda, Institución de Asistencia Privada, haya abierto camino a diez proyectos sustentables para beneficiar a las comunidades cercanas, así como cinco planes de diversificación productiva y con ello tenga el mayor número de venta de bonos de carbono y el reconocimiento internacional, a través de varios premios.
El Grupo Ecológico Sierra Gorda considera que en las manos de la comunidad está la solución de los problemas más agudos de la reserva, y en consecuencia desarrolló las fuentes económicas ecoturísticas, denominadas Cuatro Palos, Santa María de Cocos, San Juan de los Durán, Río Escanela, Río Blanco, La Trinidad, La Arenita, Río Ayutla, San Antonio Tancoyol y La Casita Ecológica.
Los servicios van desde cabañas, cafeterías, zonas de campamento, renta de casas de campaña, albergues, juegos de mesa, renta de caballos, albercas con agua de manantial, paseos en carretón, natación en río, campismo y guías para la observación de aves, ecosistemas y áreas geológicas.
Perla Betanzos, encargada de Ecoturismo del Grupo Ecológico en la comunidad Cuatro Palos, estuvo al pendiente de la construcción y puesta en marcha de una cafetería de piedra y bambú, en un paraje natural habitado por 40 familias; ésta es parte de su experiencia.
“No solamente ha sido llegar y decir ‘toma aquí te doy una lana y te las arreglas solo, ¿no?, es una labor de acompañamiento, de seguimiento, de saber cómo van y pues también de dejarlos solos en algún momento… es un proceso difícil, pero es muy satisfactorio”.
El beneficio directo para las comunidades, a raíz del ecoturismo, todavía es menor, pero al platicar con personas de la comunidad Cuatro Palos, descubrimos que con los planes ecoturísticos los habitantes han obtenido servicios tan indispensables como la atención médica.
Lo anterior nos ofrece una idea de la pobreza en la cual se encuentran sumidas las comunidades y cualquier apoyo ha sido muy bien visto.
La encargada principal de la cafetería restaurante, Beatriz Aguas, mujer de 66 años, a raíz de esta carencia, perdió a seis de sus hijos (tuvo 16 en total), por sarampión y tosferina, enfermedades hoy en día curables y prevenibles; por ello agradeció la oportunidad de un empleo, pero sobre todo, la de contar con galenos.
“Más que nada, ahorita tenemos visitas de doctores dos veces por mes nos vienen a visitar los doctores. Eso es lo que nos mantiene muy contentas”.
Para atacar otras problemáticas de la reserva, el Grupo Ecológico Sierra Gorda ha creado otras organizaciones: Productos y Servicios Turísticos S. A. de C.V., Sierra Gorda Red de Eco Albergues, Sierra Gorda Ecoturs, Bosque Sustentable A.C. y Sierra Gorda Reserva de la Biósfera, así como una Unidad de Manejo Animal y una red con líderes comunitarios e instituciones gubernamentales.
Estas razones sociales se dedican a las plantaciones comerciales de maderas finas, a la fabricación de artesanías o a la recuperación de mantos acuíferos.
De igual forma, el Grupo cuenta con talleres de bordados, talleres de cerámica, de procesamiento de alimentos, y pequeñas empresas de apicultores, herbolaria, recolección de orégano y plantas silvestres, ganadería holística y procesamiento de frutas.
Para los proyectos, cuyo fin es conservar la biodiversidad en la reserva, Grupo Sierra Gorda ha invertido 48 millones de pesos, obtenidos de al menos diez instituciones públicas, desde hace ocho años y a partir de un capital semilla otorgado por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
Grupo de altos vuelos
Nunca antes se había visto que una organización social tuviera el alcance del Grupo Ecológico Sierra Gorda en Querétaro.
Lo que empezó con la idea romántica de poner un granito de arena para evitar la erosión, la contaminación y la tala de la Reserva de esta biósfera, se ha convertido en un ambicioso propósito con la mayor venta de bonos de carbono en México, sin dejar de lado el intento del Grupo, a punto de concretarse, para ingresar a la Bolsa Mexicana de Valores, aseguró Martha Ruiz Corso, directora de la Reserva de la Biósfera Sierra Gorda.
“Tengo un resumen hecho por un respetabilísimo abogado en la Ciudad de México en donde se me entregan los resultados de una debida diligencia que los consultores hicieron, fueron a la Bolsa Mexicana de Valores, y hay toda una posibilidad cuando ésta lance su Bolsa Social”.
La Sierra Gorda de Querétaro tiene una superficie de 383 mil 567 hectáreas, abarca los municipios de Arroyo Seco, Jalpan de Serra, Peñamiller, Pinal de Amoles y Landa de Matamoros.
Los climas son variados, cuenta con templado subhúmedo, semicálido subhúmedo y seco semiseco semicálido.
En 14 ecosistemas diferentes habitan nutrias, cocodrilos de río, langostinos, pumas, osos negros, jaguares, venados, martuchos, águilas, guacamayas, entre otros.
Esta amplia diversidad ha comenzado a protegerse, desde hace apenas doce años, cuando fue emitido en Gaceta del gobierno federal, el decreto de área natural protegida, en mayo de 1997.
Fue el Grupo Ecológico Sierra Gorda quien sugirió al entonces presidente de la República, Ernesto Zedillo, un documento de protección; desde entonces, Martha Ruiz, es la directora de la Reserva en Querétaro.
La familia
Pero ¿quiénes conforman este grupo de ecologistas? Cuenta la actual directora de la Reserva de la Biósfera Sierra Gorda, Martha Ruiz Corso, que hace 25 años, ella y su esposo decidieron sacar de la escuela a sus dos hijos y abandonar la ciudad de Querétaro para llevar una vida más tranquila y campestre.
Poco después de llegar al municipio de Jalpan de Serra, en 1988, la familia creó el Grupo Ecológico de Sierra Gorda.
Martha, o “Paty” Ruiz Corso como le gusta que le llamen sus amigos tiene estudios de música; Roberto Pedraza, el padre de sus hijos, es empresario, y Roberto y Mario, los descendientes, son ambientalistas.
Roberto, el primogénito de la pareja sólo llegó a tercero de primaria porque sus padres al iniciar la experiencia en el cuidado del medio tenían reservado un futuro distinto para sus vástagos.
“Yo soy autodidacta en todo, nunca me he parado en una escuela, de veras, fui educado por mis padres y profesores particulares. En Estados Unidos (esto) es muy común, el home scholling, aquí es raro. Yo (llegué) hasta tercero de primaria”, relata Roberto Pedraza.
En pocos años, la familia ha logrado consolidar una gama de organizaciones ambientalistas, dedicadas a promover la conservación y el ecoturismo.
Entre las acciones de la familia, destacan la venta de 28 mil 30 toneladas de carbono a doce instituciones de Estados Unidos, Holanda, Suiza, Reino Unido y España, con un rendimiento de 389 mil 974 dólares, en tres años, para preservar los bosques de pino, encino, pastizal, matorral, selva mediana y selva baja.
Y uno de los proyectos más ambiciosos, es el ingreso a la Bolsa de Valores, oferta que ya comenzó; se trata de todo un reto porque es la primera vez que un grupo ambiental lo intenta.
El camino para los Pedraza Corso no ha sido fácil, aunque tampoco extremadamente difícil.
La batalla ha sido para reformar la visión entre los pobladores e inducirla al cuidado de su entorno; reducir la tala de manera local; controlar las bandas de perros que compiten con los felinos para conseguir alimento, y aminorar las plagas en los bosques; así como frenar algunas obras públicas que amenazan la vigencia de la zona protegida.
Para Roberto Pedraza –hijo--, quien dirige una de las agrupaciones dedicadas a la conservación de bosques, por fortuna, no se ha tenido que lidiar con talamontes organizados, ni con el narco, pues afirma: “no hay mafias fuertes, hay tala fuerte, claro, pero es más de subsistencia, es una tala selectiva, tumban un pino aquí y otro por allá, claro que tiene impacto negativo, pero no es como en (las zonas de la) mariposa monarca que andan armados y no te puedes meter allí”.
De igual manera, Mario Pedraza se encuentra a cargo de una asociación dedicada a la recarga de mantos freáticos en la comunidad de Epazotes.
El futuro
Dispersos en más de 600 localidades, hay cerca de 100 mil habitantes que se dedican a labores agropecuarias y artesanales, desde núcleos familiares y poblados con más de 5 mil personas, en la Reserva de la Sierra Gorda.
Hoy, estos proyectos sustentables van iniciando, y se desconoce si el esquema establecido por el Grupo Ecológico será rentable en los próximos años.
La experiencia con esquemas ecoturísticos ya se tuvieron, por ejemplo en el Nevado de Toluca, Edomex, y el resultado es que las comunidades aledañas continúan en la pobreza y la amenaza del área natural protegida no se conserva. ¿Sucederá lo contrario en Sierra Gorda?
Ésta es una pregunta que únicamente el futuro contestará, lo cierto es que cualquier acción para salvar la naturaleza amenazada por el desarrollo y la modernidad --ésta es la principal amenaza que encuentra el Grupo Ecológico--, es buena, al menos así lo han hecho notar el PNUMA, la United Nations Foundation de Estados Unidos y la World Land Trust del Reino Unido, quienes han aportado recursos a la asociación.
Para quienes tienen la oportunidad de conocer más o menos de cerca los programas del Grupo Ecológico, tal vez sea posible decir que la experiencia queretana es ejemplo de lo que una familia sola puede lograr.
2 comentarios:
Saludos desde Baja California y felicidades por lo del premio de periodismo del Nevado de Toluca.
De un colega de Ensenada
Erick Falcon
erickfalcon.wordpress.com
Gracias colega, un abrazo desde las tierras frías, cada vez más cálidas de Toluca...
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